• mar. Ago 11th, 2026

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Abelardo de la Espriella asumió oficialmente como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030, en una ceremonia inédita que rompió con la tradición: por primera vez en la historia del país, un mandatario pronunció su discurso de posesión desde un batallón militar Pichincha y no desde el Capitolio Nacional en Bogotá.

El acto protocolario se realizó a las 3:00 p.m. en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, donde el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, le impuso la banda presidencial. Minutos después, De la Espriella se trasladó al batallón Pichincha —blanco de un atentado terrorista en abril de este año— para dirigir su primer discurso como jefe de Estado ante militares, policías y delegaciones internacionales, en una intervención que se extendió por cerca de una hora y diecisiete minutos.

Seguridad: el eje central

El combate al crimen organizado fue, con diferencia, el punto más contundente del discurso. El nuevo mandatario planteó una ofensiva frontal contra las estructuras criminales y los grupos de narcotráfico, cerrando —al menos en un primer momento— la puerta a nuevos procesos de negociación con estos grupos. Anunció además la publicación de un listado de organizaciones narcoterroristas y la construcción de megacárceles para recluir a los responsables de delitos graves.

De la Espriella rindió homenaje a las víctimas del conflicto armado y dedicó un momento especialmente emotivo del discurso al senador Miguel Uribe Turbay, asesinado durante la campaña electoral, a quien agradeció y prometió que el país no olvidará.

Economía y energía

En materia económica, el mandatario se comprometió a impulsar la inversión extranjera y anunció que presentará una reforma tributaria orientada a reducir la evasión fiscal, con el objetivo declarado de que Colombia vuelva a ser percibida como un destino serio y confiable para los inversionistas.

El sector energético también ocupó un lugar destacado: planteó recuperar y fortalecer a Ecopetrol, aumentar la producción de petróleo y gas, y autorizar la técnica del fracking bajo lo que calificó como estándares ambientales exigentes, en lo que representa un giro respecto a la política energética del gobierno saliente de Gustavo Petro.

Justicia y relación con las instituciones

De la Espriella buscó enviar un mensaje de independencia judicial, afirmando que su gobierno no interferirá, atacará ni desafiará a los jueces, y que su relación con esa rama del poder se regirá por la colaboración armónica y el respeto mutuo establecidos en la Constitución.

También descartó de forma explícita impulsar una Asamblea Nacional Constituyente, e insistió en que gobernará únicamente durante los cuatro años que establece el mandato constitucional, sin buscar prolongar su periodo.

Salud y educación

El presidente señaló que ambos sectores serán ejes centrales de su gestión. En salud, prometió trabajar para que ningún colombiano se sienta desamparado frente a una enfermedad. En educación, anunció medidas para mejorar las condiciones de los maestros, ampliar la formación técnica, tecnológica y universitaria, e impulsar la investigación y la ciencia.

Política exterior

De la Espriella adelantó que su gobierno buscará alianzas estratégicas con países que compartan sus valores y adoptará una postura firme frente a los regímenes autoritarios de la región, comprometiéndose a que Colombia condene sin ambigüedades cualquier forma de totalitarismo, dictadura u opresión política.

La ceremonia contó con la presencia de mandatarios de la región con una orientación ideológica afín, como Javier Milei (Argentina) y José Antonio Kast (Chile), con quienes el nuevo presidente colombiano comparte una visión de reducción del tamaño del Estado y una postura crítica frente a los gobiernos de izquierda latinoamericanos.

Un país polarizado

De la Espriella llega al poder tras ganar una segunda vuelta muy reñida el 21 de junio, en la que superó al candidato de izquierda Iván Cepeda por menos de un punto porcentual (49,66% frente a 48,70%). Su gobierno arranca, según coinciden distintos análisis, en medio de una fuerte polarización política y tensiones institucionales, y sucede al mandato de Gustavo Petro.

Por Oscar Manuel Mendez Garcia

Periodista Colombiano y Director del Portal Web www.radionoticiascasanare.com