En un mundial de fútbol todos los partidos son importantes. El de hoy, contra la República Democrática del Congo, es el más trascendental para Colombia. ¿La razón? No podemos permitirnos pensar en lo que va a pasar contra Portugal si antes no superamos la prueba de enfrentarnos a los africanos.
Del Congo se ha dicho de todo: que juegan de una u otra manera, que tienen una férrea defensa, que sorprendieron a Portugal, que serán más complicados que Uzbekistán, que son altos, rápidos y fuertes. Pero lo más importante es lo que no se ha dicho: hay que tener paciencia y ganar.
Hay muchas variables en este Mundial que han afectado a Colombia. El hecho de haber quedado en el grupo K obligó a jugar en México, lejos del epicentro futbolístico -Estados Unidos- en esta cita orbital. El equipo tuvo que adaptarse a condiciones climáticas distintas, a la altura de Ciudad de México y al desorden de la organización mexicana, que no logró mitigar el problema del tráfico pesado en la capital azteca, entre muchas otras cosas.
A diferencia de Colombia, Portugal -la otra selección fuerte del grupo- se ha visto beneficiada por la organización. Solo ha jugado en Estados Unidos, en sedes donde la altura no es un problema y donde todo cumple con los requerimientos de la FIFA al pie de la letra. No solemos hablar de eso porque creemos que no influye al jugar, pero todos los pequeños detalles suman o restan en un resultado.
Y son precisamente esos pequeños detalles los que hay que tener en cuenta para el partido de Colombia contra la República Democrática del Congo. “Detalles” es la palabra clave para este encuentro, y en ellos ha trabajado la Selección Colombia los últimos días: atención defensiva, precisión en ataque y sincronía entre los delanteros cuando James Rodríguez los mire y les avise que el balón va para ellos.
Lo más probable es que la alineación no presente cambios. Si algo nos ha enseñado el fútbol es que equipo que gana no se cambia. Claro, debemos ser conscientes de que este equipo africano tiene similitudes con Uzbekistán: entregan el balón y se arman en defensa con uñas y dientes. La diferencia es que el Congo es más eficiente, rápido y contundente al ataque.
Con eso en mente, se trabajó durante la semana en detalles defensivos. Muñoz tendrá que dar la milla extra apoyando a los centrales Sánchez y Lucumí, tal como lo hizo contra Uzbekistán. Mojica tendrá una tarea difícil: aplicarse en defensa, afinar la velocidad y evitar que la banda izquierda sea el punto de ataque congoleño. Sánchez y Lucumí deberán estar atentos a los rebotes de Vargas y no dejarse ganar la espalda, porque los del Congo son más veloces y cuando pegan, suelen marcar.
Uno de los aspectos más llamativos es el mediocampo, donde James Rodríguez debe ser protagonista. En sus pies y en su cabeza están los tiempos del partido. La paciencia debe nacer de él, y tiene que liderar con sus pases y cambios de ritmo a una selección que se ha armado para ser su equipo.
En ataque, Suárez -seguramente el elegido para ser el ‘9’- tendrá que afinar la puntería, el tiempo y la distancia para que, cuando lleguen los balones, pueda generar peligro y, por qué no, marcar uno que otro gol. No en vano es el goleador, la Bota de Oro de la liga portuguesa.
Detalles, pequeños todos, que si se dominan pueden lograr grandes gestas; pero si no se organizan, los problemas no dejarán de aparecer.
Ah, y no olvidemos un gran detalle que ha ayudado a la selección y seguramente seguirá haciéndolo donde vaya: los hinchas. Miles de colombianos han viajado a México, a Guadalajara, siguiendo al equipo. Ellos, los que hicieron sentir al Estadio Azteca colombiano, los que van a colmar el Akron y los que en Miami se sentirán en Barranquilla, juegan un papel enorme. Con eso en mente, nuestro equipo tiene que salir a buscar la victoria.
Fuente y Fotografía NuevoSiglo.com.co / FCF
