En la disputa electoral más reñida de los últimos tiempos y cuyo resultado evidenció la polarización política cimentada en la desigualdad social, el candidato Juntos por el Perú (izquierda), Roberto Sánchez, lideraba esta anoche el balotaje presidencial verificado este domingo con una ventaja de más de 43 mil votos sobre la aspirante de Fuerza Popular (derecha), Keiko Fujimori.
La ventaja con la que había amanecido este lunes esa candidata (30 mil votos), que intenta por cuarta vez llegar al poder de Perú, empezó a reducirse desde las 10 de la mañana cuando comenzó el preconteo de lo que se conoce como el “país profundo”, cuyas regiones son tradicionales bastiones de la izquierda.
De esta forma, en el boletín de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe) de la 1 p.m. del lunes, con el preconteo del 93% de las actas, Sánchez sobrepasó a Fujimori por casi tres mil votos a favor y mantuvo esa tendencia en el resto de información oficial entregada por la autoridad electoral, ampliando progresivamente su ventaja, pero nunca superando el 0.25% sobre su competidora. Ese porcentaje le significaba más de 43 mil votos a su favor, con lo que mantenía anoche la delantera en el balotaje presidencial, en una contienda aún sin definir.
Con el 95.12% del preconteo, la ONPE registró en el boletín de las 9:00 p.m., que Sánchez obtenía 8.880.097 votos, (50.12%) mientras Fujimori contabilizaba 8.836.471 (49.87%), una diferencia de 43.626 votos. En ese informe, la ventaja que tenía el candidato izquierdista se redujo en mil apoyos frente al inmediatamente anterior.
Sin embargo, conscientes tanto del cerrado duelo y de la impugnación de decenas de actas electorales que contienen 450 mil votos, tanto Sánchez como Fujimori hicieron un llamado a la calma, al tiempo que -sin desconocer este preconteo- instaron a esperar el escrutinio de la autoridad electoral, el cual puede tardar varios días, descontándose que sea el mes y medio que demoró en la primera vuelta presidencial realizada el 12 de abril y donde Fujimori fue la más votada (17%), pero el tiquete a la segunda ronda se lo disputaban, codo a codo, el izquierdista Sánchez con el derechista Rafael López Aliaga (Renovación Popular). Además, por las comprobadas irregularidades ocurridas el día de la votación.
“Estamos muy confiados y optimistas, con tranquilidad para respetar los resultados al 100%”, dijo Sánchez en la tarde de este lunes, mientras que Fujimori también exhortó a la calma. “Tenemos que esperar hasta el final. Lo que corresponde en estos momentos es paciencia y serenidad. Vamos a respetar el resultado sea cual sea”.
Y agregó que ahora el trabajo es de sus personeros legales, que tendrán que “pelear” cada acta. “Lo que corresponde es paciencia y mucha serenidad. Hago también un llamado a los personeros, ya no los personeros de mesa, sino los personeros legales que tenemos más de 100 de ellos en todo el Perú, pues van a tener que pelear, analizar cada una de estas actas y bueno vamos a tener que esperar y respetar los resultados”, insistió.
Más tarde reconoció la “división” del país entre las dos opciones presentes en la segunda vuelta electoral y por ello abogó por “tender puentes”. En particular aseguró que su partido, Fuerza Popular, está dispuesto a dialogar con otras fuerzas políticas.
Mientras, Sánchez quien se autoproclamó vencedor al anochecer del domingo aún cuando los resultados lo ubicaban en segundo lugar, expresó este lunes su agradecimiento por el apoyo recibido. “Agradezco a todos los líderes del movimiento popular, movimiento social, el que nos puso en la primera vuelta, los líderes abiertos y sociales, culturales, académicos y muchos ciudadanos que han dicho voto crítico, voto fiscalizador y que resolvieron, creo con su vocación, de lograr este eventual triunfo en estándares de paz, justicia y reconciliación”, dijo en declaraciones a radio Exitosa.
“Agradecemos ese respaldo. Estamos confiados y optimistas, pero como corresponde el conteo al 100% aún está por revelarse. Llamamos a los personeros a que hagan su chamba, a nuestro equipo técnico, pero lo real y concreto es que hay que esperar la emisión de los resultados al 100%”, apuntó.
Además, informó que visitó al expresidente Pedro Castillo, encarcelado tras ser depuesto del cargo, y apeló a “recuperar estándares de democracia y llamar a la paz social, a la lucha contra el enemigo número uno que tiene el Perú, que es la corrupción, la pobreza”.
Desde la campaña de Sánchez, Gustavo Guerra García, miembro del equipo técnico de campaña de Juntos por el Perú, destacó la labor de la ONPE durante la segunda vuelta electoral. Así resaltó que más del 95% de las mesas presentaron actas conformes y que el nivel de impugnaciones fue bajo, entre el 1 y el 2%.
“Esta vez la ONPE ha estado a la altura. No hemos tenido los problemas de la vez pasada”, sostuvo en referencia a la primera vuelta de los comicios.
Más de 27 millones de peruanos, entre ellos 1,2 millones de ciudadanos residentes en el extranjero, fueron convocados este domingo a las urnas. Sin embargo, la participación no superó los 18 millones.
Como se conocía, en esta segunda vuelta electoral, Fujimori fue la más votada en los principales núcleos de población, como Lima, la capital, o Cuzco, mientras que Sánchez mantuvo el favor del electorado en los bastiones de la izquierda y conquistó apoyos as zonas que tradicionalmente han protestado por el exceso de centralismo en el país, especialmente en la Franja que divide la costa norte con el llamado “Perú profundo”.
Sánchez tuvo mayorías en el centro, sur y este del país, que albergan las zonas rurales, de selva y sierra. Por su parte, Fujimori contó con sus mejores registros en la costa.
Prioridad ciudadana
La mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad. Han proliferado las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.
De allí que los peruanos esperan que el presidente electo priorice este tema y adopte medidas urgentes para contener la creciente delincuencia.
Fujimori propuso como receta la mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con la criminalidad con la “misma fuerza” con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.
Sánchez propuso encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de las élites políticas con los criminales.
La base de votantes de Sánchez está en el campo empobrecido, donde la inseguridad es menor. La de Fujimori está en Lima, donde la tasa de homicidios se triplicó entre 2020 y 2025, hasta los 23 por cada 100.000 habitantes.
Fuente y Fotografía AFP / www.elnuevosiglo.com.co
