La velatón realizada en la sede de Fedearroz en Aguazul se convirtió en un acto silencioso pero elocuente de duelo, reflexión y rechazo frente al asesinato de Campo Elías Urrutia Vargas, productor arrocero y miembro de la Junta Directiva Nacional de Fedearroz, ocurrido el pasado lunes en la Vereda Villa Hermosa, zona rural del municipio de Tauramena, Casanare.
Al encuentro asistieron numerosos productores arroceros, familiares, amigos, docentes y vecinos, quienes respondieron al llamado del gremio para expresar solidaridad y recordar la trayectoria de un hombre que promovió la asociatividad y el trabajo colectivo como base para fortalecer el sector productivo. La ausencia de autoridades gubernamentales en este espacio fue notoria y dejó un mensaje implícito sobre la distancia entre las expresiones de duelo ciudadano y la respuesta institucional frente a la violencia en el campo.
Durante la velatón, el ambiente estuvo marcado por decenas de arreglos florales, velas encendidas y un video que recopiló momentos significativos de la vida de Campo Elías Urrutia Vargas junto a su familia, amigos y vecinos de la finca donde desarrolló su labor productiva. Las imágenes evocaron no solo su rol gremial, sino también su dimensión humana y comunitaria, ampliamente reconocida en la región.
A través de un comunicado, Fedearroz expresó su profunda consternación y un rechazo categórico al crimen, advirtiendo que el asesinato de uno de sus directivos refleja la fragilidad de las condiciones de seguridad que enfrentan los agricultores y líderes gremiales en zonas rurales. El pronunciamiento insistió en la necesidad de una investigación pronta y efectiva que permita esclarecer los hechos y evitar la impunidad.
El gremio arrocero señaló que la muerte de Urrutia Vargas trasciende lo individual y se convierte en un llamado de atención sobre los riesgos que persisten para quienes asumen liderazgos en el campo colombiano, en un contexto donde la violencia continúa afectando la organización y el desarrollo rural.
La velatón cerró como un ejercicio de memoria colectiva y reflexión, en el que productores y allegados coincidieron en que el legado de Campo Elías Urrutia Vargas permanece en su apuesta por la asociatividad, el diálogo y la construcción de un sector arrocero más unido, aun en medio del dolor y la incertidumbre que hoy enfrenta el campo en Casanare.
Redacción y Fotografía Radio Noticias Casanare
