Durante la entrega de sus credenciales por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), el presidente electo de la República, Abelardo de la Espriella, en su discurso trazó la línea programática de lo que será su administración para el periodo constitucional 2026-2030.
La intervención del nuevo jefe de Estado se convirtió en una declaración de principios enfocada en la seguridad, la fiscalización de los recursos públicos y la restauración del orden legal.
Balance de campaña y mandato popular
Durante su alocución, el mandatario electo comenzó con palabras de agradecimiento familiar, de equipo y de fe. “Con profunda humildad y consciente de la inmensa responsabilidad que me ha otorgado el pueblo, elevo en primer lugar mi gratitud a Dios Todopoderoso, fuente de toda sabiduría y guía permanente de las naciones y de los hombres”, manifestó. Acto seguido, definió el sentido del respaldo recibido en las urnas: “Asumo su voto no como una simple decisión electoral, sino como un mandato de esperanza y un llamado inequívoco para liderar la reconstrucción de un país ignominiosamente saqueado, vilipendiado y con su dignidad republicana pisoteada”.
Diagnóstico de la nación y auditoría al régimen saliente
Con la mirada puesta en el inicio de su administración el próximo 7 de agosto, De la Espriella ofreció un diagnóstico de la coyuntura que recibe, enfatizando la división social que, a su juicio, marcó el cuatrienio que concluye. “No tengo la menor duda de que el 7 de agosto asumiré el gobierno de un país profundamente quebrantado”, aseveró, acotando de inmediato la célebre frase: “Recibiré una nación golpeada pero no derrotada, una república herida pero con la fortaleza suficiente para levantarse erguida nuevamente”.
Fuente y Fotografía Abelardo De La Espriella Presidente
